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Luis y Laura, Laura y Luis, se habían jurado amor eterno. No comprendían cómo habían podido vivir hasta entonces sin ese amor fogoso. No sólo era pasión, era amor profundo, del que se siente en el alma, en la piel, en todas partes. Pero bastaron unas vacaciones para que aquél amor naufragara. Siete días de convivencia veinticuatro horas hicieron que se cayeran las vendas de los ojos, de los corazones, sacaron a la luz todos los defectos, todos los problemas, todas las desconfianzas. Cada uno piensa, “¿cómo pude estar tan deslumbrado, tan enamorado, de alguien que en realidad no merece la pena?”

Joaquín había tenido mucha suerte en la vida. Era rico desde el mismo día en que nació, ya que su abuelo fue empresario, su padre rentista y él inversionista. Compraba y vendía terrenos rústicos, recalificaba; compraba y vendía viviendas, especulaba; prestaba dinero con grandes intereses, usuraba. Tenía muchos millones en el Banco. Una mala inversión lo ha llevado a la ruina. Joaquín se ha quedado sin nada. Incluso su vivienda se la ha embargado un Juzgado. Se dice a sí mismo “¡qué mala suerte he tenido en la vida, todo me ha salido mal!”

Marina gozaba de una excelente salud, nunca había tenido ninguna enfermedad, nunca había estado ingresada en un Hospital. Quitando algunos catarros invernales, su salud siempre había sido de hierro. De repente, le han detectado un cáncer de piel muy avanzado, con muchas metástasis, y le han dicho que no hay nada que hacer. Se pregunta “¿por qué me ha tocado a mi?”

Salud, dinero y amor. Creemos que todo es seguro, pero todo está en el aire. Ni la salud, ni el dinero, ni el amor son eternos, están sujetos por unos débiles hilos, que se rompen en cualquier momento. Una ráfaga de aire y todo se va al garete. Creemos que es el amor perpetuo y sólo dura unos meses. Pensamos que tenemos la vida resuelta y cualquier crisis hace que perdamos la seguridad de un trabajo. Nos comemos el mundo, y una enfermedad nos hace darnos cuenta de que la vida no es para siempre.

En muchos países hispanoamericanos se distingue entre “ahora” y “ahorita”. “Ahora” es ahora, en este momento, ahora mismo. Cuando alguien te dice “ahorita” es que no tiene ninguna intención de hacerlo. Ahorita significa nunca, cuando me dé la gana, cuando termine de hacer lo que estoy haciendo, cuando me haya aburrido de no hacer nada, mañana, pasado mañana, el mes que viene. Ahorita es una palabra del diablo, el favorito refugio de los vagos, la sima que se traga los proyectos. Cuando la escucho me empieza a salir humo de las orejas. “Ahorita, no. Ahora”, suelo decir cuando alguien me dice esa frase.

Muchas personas suelen dejar su vida en un “ahorita” permanente. Ya disfrutaré cuando me jubile, cuando termine de hacer este trabajo, cuando tenga dos hijos, cuando tenga dinero, cuando tenga pareja, cuando me separe, cuando, cuando, cuando… La vida sólo es posible vivirla ahora. El que pretende vivir su vida “ahorita”, se habrá quedado sin salud, dinero y amor.

“Ahorita, no. Ahora”.

Alcanzar el éxito implica seguir ciertos principios como “nunca te rindas”, “se apasionado” y “mantente enfocado”. Así nos lo describe en su Blog nada menos que Donald Trump. Pero este reconocido empresario, nos comparte 10 reglas que según su experiencia garantizan el éxito a la hora de hacer negocios y ganar mucho dinero:

1. Nunca te rindas. No te permitas llegar a tu zona de confort. Acomodarte es la mejor forma de no llegar a ningun lado.

2. Se apasionado. Si amas lo que haces, lo que hagas nunca será un trabajo.

3. Enfócate. Preguntate a ti mismo ¿ es esto lo que debería estar haciendo ahora ? Deshazte de la inteferencia. En esta época de multiples tareas, este es un buen hábito a formar.

4. Mantén tu momentum. Escucha, muevete y actúa rápidamente.

5. Mirate a ti mismo victorioso! Esto te enfocará en la dirección correcta.

6. Se tenáz. Ser atrevído puede funcionar de maravilla.

7. Sé afortunado. Un viejo refrán dice “mientras mas trabajo, más suerte tengo” y es totalmente cierto.

8. Cree en tí mismo. Si tu no crees en tí, nadie lo hará. Apréciate a tí mismo como un ejército de un sólo hombre o una sola mujer.

9. Pregúntate: ¿ que es lo que no logro ver ? Siempre habrá cientos de oportunidades a tu alrededor aún cuando las cosas parezcan no ir muy bien. Una gran adversidad puede convertirse en una gran victoria.

10. Mira la solución no el problema. Y nunca te rindas, nunca nunca te rindas. Este pensamiento merece ser dicho, recordado y aplicado muchas veces. Porque funciona

Álvaro tenía un problema. Su trabajo como vendedor de salchichas en un puesto callejero no le estaba dando los beneficios suficientes como para mantener a su familia. Sin embargo, él veía que otros puestos semejantes al suyo en otras zonas de la ciudad estaban produciendo suficiente dinero a sus propietarios.

Como estaba muy preocupado, comenzó a analizar el problema. Analizó los productos que utilizaba, el precio, la zona, pero nada, no veía una solución. Los productos eran de calidad, el precio igual que el de la competencia, la zona estaba al lado de tres colegios y algunos edificios de oficinas. Bajó el precio, pero seguía sin vender. Empezó a dar dos por el precio de una salchicha, pero nada, muy pocas personas aceptaban su oferta. Hizo otra oferta de “bebida a mitad de precio” y entonces comprobó que esa oferta sí que era un éxito, casi todos los ejecutivos y casi todos los niños de los colegios le compraban bebidas al salir de clase y durante el recreo. Pero, claro, con esa oferta no estaba ganando dinero, no había margen de beneficio. Salchichas seguía sin vender.

Tienes un problema que te quita el sueño, un problema que te dificulta seguir adelante en algún aspecto de tu vida. Y le das vueltas y vueltas tratando de encontrar una solución.

Lo primero que haces es estudiar los hechos, analizar lo que tienes entre manos. Desgranas el problema, lo divides en partes y estudias cada una de esas partes. Después piensas cómo cada una de esas partes puede ayudarte a encontrar una solución. Pero es complicado encontrar la solución.

Álvaro analizó el servicio que daba, la forma de tratar a los clientes, los platos, el pan, el Ketchup, la mostaza, las servilletas. Cambió de marcas. Pero seguía sin vender salchichas.

Hasta que un día se le ocurrió preguntar a un niño que compraba un refresco todos los días si no le gustaban las salchichas. El niño le contestó que no lo sabía porque nunca las había probado. Le dijo si quería probar una gratis. Y entonces el niño le dijo:

—Gracias, pero no puedo hacer eso, me lo prohíbe mi religión.

Y entonces se fijó que el barrio en el que había puesto su puesto de salchichas era un barrio habitado mayoritariamente por judíos.

Si no encuentras una solución es porque lo que estás analizando es precisamente parte del problema, no de la solución. Los datos que manejas, las partes en las que has dividido el problema, es el problema, no la solución.

No encontrarás una solución mientras sigas buscando dentro del problema, mientras no te salgas fuera del problema.

Álvaro cambió de estrategia. Comenzó a vender salchichas hechas con pollo, no con cerdo, y solucionó la crisis.

¿Qué sientes  a la hora de salirte del problema?

 

Vivimos en un mundo diverso y cambiante. A nuestro alrededor hay todo tipo de personas. Cada persona es diferente y se adapta al mundo de una forma particular. La mayor parte de las personas se adaptan a los cambios correctamente, mientras que unas pocas no consiguen adaptarse y, como consecuencia, tienen con los demás y con ellos mismos una relación insana. En nuestra vida estamos rodeados de personas sanas psicológicamente y personas insanas psicológicamente.

Generalmente las personas que se adaptan a los cambios son personas que utilizan su inteligencia para crecer, mientras que las personas que no consiguen adaptarse no utilizan su inteligencia, por muy inteligentes que sean, para avanzar, sino para quedarse bloqueados.

Mira en tu entorno y observa cómo son las personas que te rodean. Seguramente con la mayoría te sientes bien y con unas pocas te sientes mal. Las personas con las que te sientes mal son personas con problemas. Todos tenemos problemas, pero las personas que no saben adaptarse, además de tener problemas tratan de contagiar sus problemas a los demás, mientras que las personas bien adaptadas asumen sus problemas y tratan de resolverlos sin implicar a nadie más. La diferencia es clara. Las personas con problemas tratan de absorverte, son como aliens que procuran dejarte sin identidad.

Rodéate de personas inteligentes, divertidas, sin dificultades. Huye de los problemas que no te corresponden.

Sólo podemos cambiar el mundo desde la realidad.

Maribel me cuenta que nunca ha hecho nada en la vida porque sus padres se separaron cuando ella era pequeña. Dejó de estudiar a los 14 años, se casó a los 17 embarazada, se separó a los 19, tuvo tres hijos de diferentes hombres y ahora vive de la caridad pública. Maribel tiene 46 años. Nunca ha trabajado, nunca ha tenido una relación estable, sus hijos, ya mayores, se han alejado de ella.

Estefanía lleva toda la vida trabajando en una fábrica del sector del automóvil. Ahora con la crisis la acaban de despedir. Tiene 55 años y sabe que no va a volver a encontrar trabajo. Se queja de que nunca pudo estudiar porque su familia era muy pobre.

A Salvador le tuvieron que amputar una pierna en su adolescencia tras un accidente esquiando. Dejó de estudiar y nunca quiso trabajar. Desde entonces, tiene 32 años, sigue viviendo en la casa de sus padres. No sale de casa, no tiene pareja y dice que su vida habría sido muy diferente si tuviera las dos piernas.

Para el campo del desarrollo personal no hay atajos. Rige la ley de la cosecha: siempre recogemos lo que sembramos, ni más ni menos. Nuestra vida no está marcada por lo que hicieron nuestros padres o nuestros abuelos; tampoco por circunstancias sobre las que no tenemos control. Nuestra vida está marcada por nuestras decisiones. Lo que tú haces hoy es lo que podrás recoger mañana.

Nacer en una familia pobre, haber vivido la separación de nuestros padres, tener una enfermedad o cualquier otra circunstancia, no significa que nuestra vida tenga que estar marcada permanentemente por estos hechos. El único obstáculo para conseguir lo que deseas eres tú mismo. Si provienes una familia pobre, lucha por salir de la miseria. Si tus padres se han separado, aprende la lección y trata de establecer una relación fructífera con tu pareja. Si tienes una enfermedad, acéptala y sigue adelante. Si tuviste un trauma cuando eras niño, ahora ya no lo eres, ahora como adulto tienes muchos nuevos recursos que puedes poner en marcha para superarte. Nadie hará por ti lo que tú tienes que hacer por ti mismo.

Hazlo lo mejor que puedas con lo que tienes. Trabaja para salir de situaciones que no te benefician. Lucha por superar cualquier escollo que se presente. Si no lo haces tú, ¿quién lo va a hacer?

Cambia la perspectiva con la que ves el mundo y se abrirán ante ti nuevas posibilidades.

Continuamente me encuentro con personas que tienen prisa. Suelen decir que no tienen tiempo, que cuando se despiertan por la mañana ya están pensando en lo que tendrán que hacer por la noche. El tiempo se les agolpa, se les cae encima. Generalmente son personas que tienen la ansiedad muy alta, es decir, que tienen miedo: tienen miedo de no saber hacer las cosas a tiempo, tienen miedo a fracasar, tienen miedo a no ser perfectas.

Gregoria me escribe una carta en la que me dice que no sabe cómo, pero que de repente se ha quedado sola en casa porque todos sus hijos se han hecho mayores. Dice que no comprende cómo ha podido ocurrir tan rápido si hace nada eran todavía unos niños. “Toda mi vida he estado trabajando para mis hijos y no me he enterado de que se han hecho mayores. He trabajado tanto para ellos, que no he sabido disfrutarlos. ¿Cómo podría recuperar ese tiempo perdido?”, me dice.

Enrique me cuenta que se despierta e inmediatamente comienza a tener ansiedad. Le digo que tiene que haber algún pensamiento y me contesta que, ya desde la cama, comienza a trabajar en todos los proyectos que tiene en su trabajo, que les da vueltas y vueltas, que comprende que no tiene tiempo en todo el día de hacer lo que tiene que hacer y que eso le desespera. “Ni aunque trabajara quince horas diarias podría hacer todo lo que me he propuesto hacer”.

Eva dice que le preocupa mucho la educación de su hijo de cinco años y que por eso lo está ya llevando a muchas actividades extraescolares (inglés, pintura, judo, atletismo, natación) y que se le hace muy duro, porque tiene que estar todas las tardes yendo de aquí para allá. “Por la mañana trabajo. Por la tarde, recojo al niño a la salida del colegio y lo llevo a judo, que está a diez minutos del colegio. Cuando el niño sale de judo, lo tengo que llevar a inglés a otro centro que está a veinte minutos en coche. Cuando sale de inglés vamos a pintura, que está a media hora. Se me hacen las nueve de la noche cuando llegamos a casa, bañarlo, cenar, contarle un cuento, las once. No tengo tiempo para estar con mi marido, no estoy disfrutando. Tengo la sensación de estar todo el día esperando al niño para hacer de taxista”


Mario tiene 40 años y me cuenta que cuando sale del trabajo tiene necesidad de visitar a todos sus amigos. “Al principio quedábamos en un bar, nos tomábamos unas cervezas y nos íbamos a casa. Pero cuando empezaron a casarse y a tener hijos, yo empecé a visitarlos en sus casas. Sé que no hago bien, porque les estoy incomodando, les estoy quitando privacidad y las mujeres de mis amigos me odian, pero no puedo evitarlo, necesito verlos a todos porque el tiempo pasa muy rápido y en cualquier momento cualquiera de nosotros puede morir”.

A Gregoria, Enrique, Eva y Mario sus sombras se les cruzan por delante. Están tan preocupados por el futuro, están tan concentrados en el futuro, tienen tanto miedo al futuro, que no se enteran del presente, se están perdiendo el presente.

Disfruta de la fragancia que te da ahora la flor, pues es seguro que con el tiempo marchitará

SOA

La urgencia de datos, la exactitud y la seguridad a partir de un final de un proceso de negocio al otro son ahora un mandato de negocio. Las organizaciones que pueden hacer esto tienen una distintiva ventaja competitiva.

Pero la integración por la integración no es el objetivo exclusivo. El objetivo final de contar con un sistema unificado, significa para las compañías estar preparadas para cambiar sus focos y recursos desde el mantenimiento de las aplicaciones separadas al desarrollo de procesos de negocios de punta a punta basados en el servicio al cliente.

Asimismo, la flexibilidad de un sistema unificado hace esto posible para cambiar aquellos procesos en una respuesta rápida a los cambios en las necesidades de los negocios.

La arquitectura orientada a servicios (SOA) no se trata de software o de un lenguaje de programación, SOA es un marco de trabajo conceptual que permite a las organizaciones unir los objetivos de negocio con la infraestructura de TI integrando los datos y la lógica de negocio de sus sistemas separados.

Desarrollada a finales de los ´90, SOA establece un marco de trabajo para servicios de red – o tareas comunes de negocios – para identificar el uno al otro y comunicarlo.

La necesidad de tal marco se deriva de la evolución del software de negocio. En los comienzos, los desarrollos de aplicaciones de negocio se concentraban en necesidades específicas: contabilidad, compras, nómina de sueldos, transporte. Cada aplicación fue desarrollada sin consideración de otros sistemas en la empresa y como comunicarse con ellos. Porque las aplicaciones eran auto suficientes, la información común a toda la empresa (como por ejemplo: la dirección del cliente) y funciones específicas de negocios (como por ejemplo: buscar un nombre) aparecían en todas partes y requerían un código complejo para, todos o muchos de los sistemas independientes.

Por consiguiente, los diversos sistemas de TI de la mayoría de las empresas hoy no pueden acceder o procesar los datos desde el uno al otro. Un simple proceso de negocio (como una venta para un pedido a un depósito enviado a una cuenta por cobrar) que tomaría segundos si los sistemas se podrían comunicar, ahora puede tomar semanas.

¿Qué puede hacer una empresa? Debería tener inversiones masivas en hardware, software y perfiles de individuos involucrados en la ejecución de cada una de las aplicaciones separadas? Con SOA, una empresa puede mantener sus inversiones en los sistemas legacy y la gente necesaria para mantenerlos. Esto evita continuos y costosos proyectos “de integración”, como las mejoras a cualquier aplicación son transparentes a todas las otras. La información de negocio es siempre “hasta el último minuto”, permitiendo mejores decisiones de negocio y mejorar las relaciones entre clientes y partners.

A menudo, SOA es una solución prometedora para los problemas de integración. El desafío es cómo llegar ahí.

Cómo crear un ambiente SOA

El desarrollo de un ambiente SOA involucra un número de pasos. El primer paso es asegurar que todo el software nuevo que se instale sea compatible con SOA. El segundo paso es identificar las funciones dentro de los sistemas legacy que desean integrar y publicarlas como servicios. Por supuesto, esto no es tan fácil como suena. El desarrollo de estos servicios puede requerir de perfiles que no existen en la empresa. Y las herramientas necesarias para examinar los desarrollos y las etapas de despliegue pueden venir de diferentes proveedores, cada uno con su propia instalación, entrenamiento y temas de comunicación.

El Desarrollo de Aplicaciones Orientadas a Servicios (SODA) está diseñado para vencer muchos de los problemas de lenguajes de software inherentes en los sistemas legacy. SODA permite reutilizar aplicaciones existentes y proveer un camino para construir nuevas, basadas en estándares, con interfases flexibles.

Esta adopción habilita un alto nivel de abstracción tecnológica. Es decir, SODA encapsula y abstrae tecnologías tales como bases de datos, J2EE, .NET y CORBA de modo que los desarrolladores no afronten la complejidad técnica de la interacción con aplicaciones heterogéneas y sistemas de infraestructura. SODA así reduce significativamente el esfuerzo requerido para traducir nuevos desafíos de negocios dentro de aplicaciones funcionales.

Palabras para el alma

Persiguiendo los sueños

 

Quien se atreve a tener un proyecto en su vida, quien tiene el valor de dejarlo todo para vivir su Leyenda Personal, acabará logrando sus objetivos. Lo importante es mantener el fuego en el corazón, y tener resistencia para superar los momentos difíciles.

Recuerden: el deseo que está en nuestra alma no vino de la nada; Alguien lo puso allí. Y este Alguien, que es puro amor y sólo desea nuestra felicidad, sólo hizo eso porque nos dio, junto al deseo, las herramientas para hacerlo realidad.

 

La subida arriesgada

Durante una tempestad, el peregrino llega a un albergue, y el dueño le pregunta adónde se dirige.

-Voy a las montañas- responde.

-Olvídelo – dice el dueño-. Es una subida peligrosa, y el tiempo no acompaña.

-Iré de todas formas –responde el peregrino-. Si mi corazón ya ha llegado allí, no será difícil que este cuerpo lo siga.

 

¿Cuál es el precio?

-¿El precio de vivir un sueño es mucho mayor que el de vivir sin arriesgarse a soñar? –preguntó el discípulo.

El maestro lo llevó a una tienda de ropa. Allí, le pidió que se probase un traje que era exactamente de su talla. El discípulo obedeció, y se quedó maravillado con la calidad de la ropa.

A continuación, el maestro le pidió que se probase el mismo traje, pero de una talla mucho mayor a la suya. Y el discípulo así lo hizo.

-Éste no sirve. Me está demasiado grande.

-¿Cuánto cuestan estos trajes? –le preguntó el maestro al vendedor.

-Los dos tienen el mismo precio. Sólo se diferencian en la talla.

A la salida de la tienda, el maestro le comentó a su discípulo:

-Vivir el sueño, y abandonar el sueño, también tienen el mismo precio, muy caro en ambos casos, generalmente. Pero la primera actitud nos lleva a comulgar con el milagro de la vida, mientras que la segunda no nos sirve para nada.

 

La búsqueda del camino

– Estoy dispuesto a dejarlo todo. Por favor, acépteme como su discípulo.

– ¿Cómo escoge un hombre su camino?

– A través del sacrificio. Un camino que exige sacrificio es un camino verdadero.

El abad se tropezó con una estantería. Un jarrón rarísimo saltó de su lugar, y el joven se arrojó al suelo para agarrarlo. Cayó con una mala postura y se rompió el brazo, pero logró salvar el jarrón.

– ¿Qué sacrificio es mayor: ver el jarrón hecho trizas, o romperse el brazo para salvarlo?

– No lo sé.

– En ese caso, no pretendas que el sacrificio determine tu elección. El camino se elige por nuestra capacidad de comprometernos con cada paso que damos mientras lo recorremos.

 

El discípulo embriagado

Un maestro zen tenía centenas de discípulos. Todos rezaban cuando había que hacerlo, excepto uno, que se pasaba el día borracho.

El maestro fue envejeciendo. Algunos de los discípulos más virtuosos comenzaron a discutir quién sería el nuevo líder del grupo, quién acogería los importantes secretos de la Tradición.

En la víspera de su muerte, sin embargo, el maestro llamó al discípulo borracho y le transmitió a él los secretos ocultos.

Un auténtico sentimiento de rebelión se apoderó de todos los demás.

-¡Qué vergüenza! – gritaban por las calles -. Todo este tiempo nos sacrificamos por un maestro equivocado, que no sabe valorar nuestras cualidades.

Escuchando la algarabía que había fuera, el maestro agonizante comentó:

-Yo necesitaba transmitir estos secretos a un hombre que conociese bien. Todos mis alumnos eran muy virtuosos, y sólo mostraban sus cualidades. Eso es peligroso, pues la virtud en muchas ocasiones sirve para esconder la vanidad, el orgullo, o la intolerancia.

Por eso elegí al único discípulo que conocía realmente bien, puesto que podía ver su debilidad: la bebida.

 

Han pensado como se generaba la innovación antes y como es que se hace hoy en día?

Coloquemos una fecha a la palabra “antes” para ser más precisos: 1879. Una persona, llamada Edison, o señor X si así se quiere para no fallar en la historia, tiene una idea y comienza a preparar un marco teórico para la misma, elabora un prototipo, obtiene un par de patentes y comienza a convencer a personas para que inviertan en la misma. O simplemente, utiliza sus ahorros para comenzar a desarrollarla. Su motivación, su objetivo, es tanto económico como idealista, ese ideal de querer hacer mejor al mundo, de brindarle a las personas un mejor vivir.

Hoy en día, una empresa X (como puede ser Procter & Gamble, Boeing o cualquier otra) tiene a un grupo de personas elaborando investigaciones, generando ideas sobre cómo puede ampliar su cartera de productos (o mejorar alguno ya existente). Para esto, los contrata y les solicita que trabajen para ellos a cambio de dinero y reconocimiento más o menos público, si su invento es fenomenal. Utiliza su capital de inversión para comercializar los productos que el equipo ejecutivo de la empresa considere, dentro de un presupuesto asignado previamente para este fin. Su motivación, es puramente económica.

(Está bien, si tomamos en cuenta la misión de varias empresas y algunas organizaciones filantrópicas, puedo equivocarme al generalizar. Pero denme el gusto y quitemos esto de la ecuación sin que tenga que explicarles el porqué)

Anteriormente las decisiones tomadas sobre innovación eran de carácter individual, los científicos solían ser independientes. Hoy en día, son diferentes corporaciones las que llevan la tarea científica de una u otra manera, organizaciones privadas o públicas en algunos casos, pero siempre dependiendo del interés privado. Los científicos deben volver a ser nuevamente pensadores libres. Las decisiones sobre innovación, y por ende el futuro de nuestro planeta, deben ser trasladadas a un bien común y no a uno corporativo.

Un pensamiento similar a este leí hace unos días en una revista sobre innovación en palabra de Catia Bastioli, inventora de la ciudad de Novara, Italia. Ella creo los bioplásticos hace unas décadas. Nadie le prestó demasiada atención: un producto más caro y sustituto de algo que funcionaba bien, el plástico. Hoy, dado el interés generalizado en el cuidado del clima global y la presión pública sobre cualquier empresa o estado, toma mayor relevancia que nunca. Quizás Catia quería cambiar al mundo en los años 80 (que bendición los idealistas); hoy gracias a ello, tenemos una esperanza para sustituir los plásticos derivados del petróleo.

Y este es el punto. Que alguien quiera cambiar el mundo. Que alguien tenga una visión a futuro lejano, sabiendo lo que todo el mundo sabe (o no), y haciendo algo por ello. Acaso nadie sabía en los años 80 que se nos iba a acabar el petróleo, en algún momento? O acaso, nadie sabe hoy día que dentro de 10 o 100 años vamos a tener problemas de escases de agua potable?

Que te hace pensar todo lo anterior??

Revisa estos 10 tips de relaciones públicas antes de salir a conquistar clientes en un mercado cada vez más competido. ¡Confía en el poder e la comunicación!

¿Tienes el producto? ¿Estás seguro de su aceptación entre tus potenciales clientes? Entonces, antes de lanzarte con todo al mercado, toma el tiempo necesario para preparar el plan de comunicación correcto.

Mónica Perpiñá-Robert y Gloria Almirall, coautoras del libro El nacimiento de un producto, prepararon un decálogo con consejos clave para cualquier emprendedor ansioso por salir al campo de batalla.

1. Ten objetivos claros.

El equipo de marketing, ciertamente, busca que todo sea un éxito. Pero debe saber qué quiere comunicar para que el producto sea lo suficientemente atractivo para ser elegido por los cada vez más escasos consumidores en tiempos de crisis. Sólo teniendo los objetivos claros es posible diseñar un plan de comunicación dirigido a alcanzar un posicionamiento sólido y la imagen de marca deseada.

2. Conoce dónde y con quién te mueves.

El sector y la competencia condicionan siempre un lanzamiento. Pero no es sólo el hueco que ocuparás, sino las circunstancias que lo rodearán. El momento económico y social es clave. Analízalo.

3. ¿Hay alguien ahí?

Ante un nuevo lanzamiento, es importante analizar y comprender los diferentes públicos. No sólo existen los potenciales consumidores, sino también los distribuidores, autoridades, líderes de opinión, públicos internos, periodistas? Hay que influir a los influenciadores, que son los creadores de tendencias y líderes de opinión. Los que pueden convertir un producto nuevo en un objeto de culto o hundirlo en la zona gris de la nada.

4. No son realidades, son percepciones.

Los productos en el mercado son muy parecidos, así que la clave es dar razones emocionales y racionales para meterte en la mente de los públicos. Como señala Eduardo Punset, lo que nos hace decidir es el aspecto emocional, no el racional.

5. Cuestión de dinero.

No es lo mismo lanzar un producto disponiendo de un enorme presupuesto que tener que echarle mucha imaginación porque la cartera es escasa. Es evidente que el lanzamiento con mayor respaldo podrá ser más impactante, pero un proyecto con menor inversión no tiene por qué ser menos eficaz; tan sólo deberá priorizar las actividades para optimizar los resultados.

6. La creatividad.

Es lo que te permitirá diferenciarte y posicionarte frente a la competencia. Para conseguir algo nuevo debes hacer algo diferente, decía Einstein. En comunicación, si sigues haciendo lo mismo, es posible que nadie te haga caso.

7. Fija a fuego una estrategia.

Es el elemento más importante. Una estrategia errónea condena el plan al fracaso y una acertada lo catapulta al éxito. Si tu empresa vende un perfume carísimo, no puede anunciarse en un periódico gratuito porque ahí no está su público.

8. Adelante con el plan.

Sólo mediante la correcta aplicación de las tácticas se podrá aspirar a que el producto se convierta en top of mind. Deben ser coherentes, pero, sobre todo, también tienen que ser creativas.

9. Prepárate para lo peor.

Las crisis ocurren, incluso en la fase de lanzamiento. Así que prepárate. Ten un plan a mano y estudia escenarios posibles.

10. Evalúa.

Una vez que el producto está en el mercado, es necesario medir el impacto obtenido. El objetivo es uno sólo: aprender de los errores y corregir.

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